Mañana celebramos el Día de la Constitución en el cole. El año pasado no se hizo porque estábamos despidiéndote, Rafael. Mañana hará un año que nos dejaste sin irte, porque nunca vamos a olvidarte. Es éste uno de esos días de celebración que, por repetidas, van llenando nuestras cada vez más gastadas alforjas. Pero al menos, en tal efeméride coincidimos todo el país, cosa no muy frecuente, ¿verdad, Rafael? Yo no me olvido de que tú representabas al español practicante y 100x100 orgulloso de serlo.
Cuando este verano ganamos el Mundial, te aseguro Rafael, que inmediatamente me acordé de ti. ¡Cuánto habrías disfrutado ese día y cómo lo habrías festejado! También te cuento que tu Betis va el primero en la liga y que ahora, de verdad, tiene muy buena pinta.
Pero no todo han sido alegrías en este año. El panorama económico está de lo más chungo y la de cambios en la profesión que verías y que harían que tu rostro enrojeciera hasta que pareciera que fuese a explotar, para inmediatamente, surgir de tu boca la más franca y sonora sonrisa-carcajada y tus sabios consejos para darle a todo importancia relativa.
Pero a pesar de todo, no te engaño, Rafael, y parafraseando a otro que también nos dejó: "la vida puede ser maravillosa"... Y sigue siéndolo, aunque más triste sin ti.